domingo, abril 19, 2009

Cuando el PP rescató a Jiménez Losantos

Federico, “¿qué dicen sus hijos cuando le escuchan?”, le preguntaron a Jiménez Losantos en una entrevista, hace tres años, en El Mundo. Su respuesta es de las frases que mejor define al personaje: “Cuando alguno lo hace me dice: ‘¿Y no puedes decir eso de otra manera?’. Yo le respondo: ‘Ya, e ibas a estudiar tú en una universidad americana si lo digo de otra manera”.
Calumnia tras calumnia, condena tras condena, Jiménez Losantos ha conseguido que su hijo David Jiménez Torres, el ingenuo que le pedía otras maneras, no sólo haya podido estudiar en Estados Unidos: ahora también completa su formación universitaria en la exclusiva Cambridge, Inglaterra. Entre examen y examen, Jiménez Torres escribe también una columna semanal para el diario online de su progenitor, Libertad Digital. Su última entrega está dedicada a la crisis: “ A mis amigos del insti (sic) no les contratan en ninguna parte, a mi padre le han despedido después de quince años en la misma empresa, mi hermana y su novio se habían comprado un piso pero no pueden pagar la hipoteca”.
Además de universitario internacional, el hijo de Federico es también escritor, así que habrá que tomarse lo del despido de su padre como una licencia poética. Sí, Losantos lleva en la COPE sus buenos años, pero el liberal defensor del despido libre no ha sufrido ningún ERE ni le han exigido una reducción del sueldo ni es probable que sufra los problemas de los amigos del insti de su hijo para encontrar quien le contrate. Los obispos sólo le han ofrecido un cambio de horario, de la mañana a la noche. Ante tal provocación, Losantos ha decidido atrincherarse en la emisora, y utilizar los micrófonos de la propia COPE para cargar contra sus patrones, pues ya toca romper la baraja y pasarse, hecho una víctima de la libertad de expresión, a esa nueva cadena de radio que prepara con Pedro J. Ramírez. Su probable tocata y fuga no tiene nada que ver con ningún giro ideológico o sentimental de la COPE. El estilo de la casa, que marcó en su momento el difunto Antonio Herrero, seguirá siendo el mismo con Ignacio Villa a los micrófonos: la crispación ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.
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