martes, abril 22, 2008

TVE debe pedir perdón

Primero sopresa, después asombro, más tarde indignación, cabreo, mal humor, desesperación. Todos estos estados de ánimo provocó en mí un reportaje, mejor dicho un ataque a la dignidad de las personas desprotegidas, en el programa de TVE, ’España directo’, que se emitió el domingo 13. Las cámaras entran en una casa que, a primera vista, es un estercolero fruto de una persona que sufre el síndrome de Diógenes. A continuación la señora que empuñaba el micrófono se pone a discutir con una anciana si aquella inmundicie era o no basura, como si la pobre señora pudiera discernir o, lo que es peor, como si lo que se mostraba no era una evidencia del estado mental de la propietaria de la vivienda. Después se mostraron otras dependencias del piso, entre ellas el lavabo, en el cual había unas bragas manchadas de excrementos.
Aquello no era ni siquiera soportable a la vista, pero la señora que empuñaba el micrófono seguía entrevistando a la enferma mental que contaba su vida. Todo como si hubiera obtenido el testimonio de una estrella del cine. Fue el ataque a la intimidad y a la dignidad de una persona más brutal que yo recuerdo haber visto en una pantalla de televisión. No hacía falta un examen psicológico para darse cuenta de que la pobre mujer no estaba en condiciones de ser entrevistada, dudo de que fuera consciente de eso y, por lo tanto, nadie tenía derecho a enseñar su intimidad como si fuera en la pista de un circo, ni a arrastrar su dignidad por las pantallas de televisión de la forma que lo hizo la señora que empuñaba el micrófono, que en sus manos era un arma de destrucción masiva en vez de un útil para la comunicación.
Y para finalizar, la señora que empuñaba el micrófono se sintió ofendida por la negativa de una asistenta social que acudía para ver lo que pasaba en el domicilio de la anciana. Todavía no he visto la noticia del cese del director, el productor y la señora que empuñaba el micrófono. Espero que suceda pronto: es de justicia.

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