miércoles, abril 23, 2008

Telemadrid no emitió las imágenes de las agresiones a inmigrantes en el Metro

Tengo que confesarles una cosa: ayer me quedé con ganas de marcha. Los comentarios que fue recibiendo el post a lo largo de la jornada, más o menos insultantes, siempre anónimos, me pusieron cachondo. Muy cachondo. Me fui a la cama con la sensación de que quería más, mucho más. Y me levanté con síndrome de abstinencia. Un mono brutal: necesitaba que me diesen más caña. Estaba en esas cuando de pronto, desayunando, escuché en la radio la noticia de una brutal agresión en el transporte público de la capital. A medida que pasaba la mañana comprobé que las imágenes de la jornada estaban siendo emitidas por todas las televisiones… excepto por Telemadrid.

Tengo que confesarles una cosa: ayer me quedé con ganas de marcha. Los comentarios que fue recibiendo el post a lo largo de la jornada, más o menos insultantes, siempre anónimos, me pusieron cachondo. Muy cachondo. Me fui a la cama con la sensación de que quería más, mucho más. Y me levanté con síndrome de abstinencia. Un mono brutal: necesitaba que me diesen más caña. Estaba en esas cuando de pronto, desayunando, escuché en la radio la noticia de una brutal agresión en el transporte público de la capital. A medida que pasaba la mañana comprobé que las imágenes de la jornada estaban siendo emitidas por todas las televisiones… excepto por Telemadrid.

En ese momento pegué un doble salto mortal y, transformado en uno de los lémures psicotrópicos de la película 'Madagascar', aullé aquello de "¡marcha, marcha, quiero marcha, marcha!". ¡Qué grandes sorpresas nos depara la vida! ¡Qué momentos mágicos! ¡Qué descomunales satisfacciones! Y es que sólo 24 horas después de escribir sobre Espe, la vida me hacía otro regalo: un motivo de peso para dedicarle un post a Telemadrid, su brazo mediático en la Comunidad de Madrid.

Sigue Javier Pérez de Albéniz

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