jueves, marzo 13, 2008

Se va, se va, se va…

Javier Pérez de Albéniz
"¡Me voy, me voy, me voy!", gimotea Sánchez Dragó. No piensen mal. Estos suspiros, los clásicos gemidos previos a la expulsión de fluidos seminales, adquieren dimensiones ignotas cuando salen de la boca de un eyaculador interior. No se trata, estén tranquilos, del anuncio de una polución, sino de la despedida hacia un exilio voluntario. No se van sólo sus simientes: se va todo él. Su cabeza, su tronco y sus extremidades. Hasta sus orejas de pollino.
Zapatero ha ganado las elecciones, y el presentador del informativo estrella de la televisión pública madrileña no lo soporta. "Me voy a África y luego a la India, pero lo que el replicante monclovita haga ahora con España será difícil de deshacer", asegura.
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