miércoles, agosto 08, 2007

Esto es ahora una protesta por la democracia

Para ganar una demanda contra los manifestantes en el aeropuerto de Heathrow, BAA * (AENA Británica) usó una ley que amenaza nuestros derechos democráticos.
George Monbiot en Globalizate
Todo lo que estamos haciendo, dice el operador aeroportuario BAA, es intentar prevenir una protesta ilegal. Pero bajo la ley que usó en la Corte de Justicia, se podría argumentar que toda protesta esta fuera de la ley. La ley de 1997 Protection from Harassment Act (Decreto de Protección contra el acoso), enmendada en 2005 por la Serious Organised Crime and Police Act (Decreto contra el crimen organizado), crea el delito de intentar “persuadir a cualquier persona de no hacer algo a lo que tiene derecho o está requerido hacer” o “a hacer algo que no tiene obligación de hacer”, si obra así le juzgarán por acoso.(1) Acoso es definido como “alarmar a la persona o causar inquietud”.(2) No hay definición de alarma o inquietud. El propósito del campamento climático planeado en el aeropuerto de Heathrow la próxima semana es alarmar a la población sobre el cambio climático.
La ley del acoso ha sido utilizada muchas veces contra activistas pacíficos. En 2001, por ejemplo, manifestantes fuera de la base de inteligencia de EEUU en Menwith Hill fueron procesados por molestar al servicio americano –llevaban una pancarta en la que se podía leer “¿George W Bush? ¡Oh querido!” (3). El mismo año, un manifestante in Hull fue detenido por acoso, con el argumento de que había estado “mirando fijamente al edificio” (4). En 2004, la policía de Kent arrestó a una mujer que había enviado dos educados correos electrónicos a un ejecutivo de una compañía farmacéutica, rogándole que no testara sus productos en animales (5). Este año, a los residentes del pueblo de Oxfordshire se los prohibió protestar contra el plan de RWE npower (Compañía energética británica) de convertir el lago Thrupp en una vertedero para cenizas volantes ***. El propósito indicado en la demanda es prevenir que los fornidos guardas de seguridad que la compañía ha empleado sufran alarma o inquietud (6). Ninguna protesta, aunque sea pacífica, esta ahora a salvo de un proceso judicial bajo esta ley monstruosa.
Ni al gobierno ni al parlamento les importa como esta legislación, pensada para proteger a la población de acosadores- esta siendo usada incorrectamente. Las enmiendas al decreto en 2005 no fueron debatidas tampoco en el parlamento, aunque algunos de nosotros escribimos a los diputados, jueces y obispos explicando las implicaciones para las protestas. En su celebrado discurso constitucional el mes pasado, Gordon Brown propuso primero dar marcha atrás a la legislación represiva de tres décadas – importante practica y simbólicamente. Pero también admitía el cambio en el poder que esta teniendo lugar. El Parlamento ya no sirve para mucho, así que os permitiremos de nuevo hacer ruido frente a él. Pero, si suspiras de desaprobación fuera de las oficinas centrales de una corporación, te podrías encontrar acusado de acoso, obstrucción, violación de la propiedad, comportamiento antisocial o incluso terrorismo: los frutos de 20 años de leyes draconianas, empezando con la ley de orden público de 1986.
Entonces, ¿por qué, dados los riesgos legales, los organizadores de la acampada han votado continuar adelante con su protesta? Porque es difícil ver podría funcionar de otra manera. Un editorial de The Guardian la pasada semana lloriqueaba que “causar preocupación está bien; causar interrupciones sin un fin particular no tiene sentido.”(8) Pero el objetivo es elevar la preocupación causando cancelaciones. En 1997, cuando Swampy ****fue arrastrado fuera de los túneles que había excavado bajo la ruta de una carretera principal en Devon, fue recibido por un grupo de reporteros. ¿Porque no había usado los canales políticos usuales para intentar detener la carretera?, le preguntaron: “Si hubiera escrito una carta a un diputado”, respondió, “¿Estaríais todos aquí? Creo que no”. Si los manifestantes del campamento climático no estuvieran amenazando en parar Heathrow, ¿estaría The Guardian escribiendo un editorial sobre los impactos ambientales de la aviación? Creo que no.
La acción directa es una manifestación en los dos sentidos de la palabra: Una protesta y una exposición. Rescata de la oscuridad asuntos olvidados y los coloca en el dominio político. Cualquier periodista podría acordarse de los manifestantes y de que no hay más remedio que darles el oxígeno de la publicidad. La tormenta de repugnancia que una molesta protesta en Heathrow causará mantendrá el asunto de la aviación y cambio climático en lo alto de la agenda.
Así fue como, a mediados de los 90, paramos el programa de construcción de carreteras de los Tories. Los periódicos cargaron los tintas, pero la cobertura que dieron a las protestas significo que la población no pudo evitar enterarse de la destrucción de algunos de los lugares más bonitos de Inglaterra. Las maldiciones dirigidas contra los manifestantes pronto se tornaron contra el gobierno, y los conservadores, en uno de los reversos políticos más dramáticos de los últimos años, cortaron su programa en un 80% (9).
¿De que forma deberíamos responder a este asunto según los críticos a la acción directa? El crecimiento de los viajes aéreos en el Reino Unido esta siendo dirigido no solo por el mercado sino también por el gobierno, ha pedido que los aeropuertos publiquen “planes maestros” para acomodar el doble de vuelos de aquí al 2030 (10). Apoya este proceso con aplazamiento de impuestos y subsidios para crear nuevas rutas desde aeropuertos regionales (11).
Ahora, ha cerrado uno de los pocos medios formales por los cuales podríamos desafiar su política de expansión aérea. El mes pasado, en un documento que casi nadie ha advertido, el Tesoro anunció que va a cerrar las asambleas regionales de Inglaterra (12). Las asambleas daban a la sociedad civil (representada por autoridades locales y o­nG’s) un medio reglamentario de contener las agendas de desarrollo regionales, que son llevadas por las corporaciones. Las asambleas redactaban las estrategias espaciales regionales, que explicaban en gran detalle el desarrollo que la región necesita, incluyendo sus enlaces de transporte.
Sin debate público, se ha dado este papel a las agencias de desarrollo regionales. Los empresarios que las dirigen siempre demandarán mas carreteras y mas aeropuertos (al menos porque su construcción les proporciona lucrativos contratos) y no hay forma reglamentaria de desafiarlos. El propósito de tales cambios es señalado por el Tesoro con franqueza impresionante: “para entregar responsabilidad a los negocios.” (13)
Este golpe contra el amplio interés público es consistente con la estrategia de Brown hasta ahora: hablar sobre una recuperación de valores y después nombrar al antiguo director del CBI (Confederation of British Industry, CEOE brtánica) como ministro de comercio e inversión, hacer valiente discursos sobre confiar más poder al parlamento para después acelerar 76 anuncios políticos cuando el parlamento descansa; colocarse como un amigo crítico del presidente de EEUU y después acordar hospedar su programa de defensa con misiles sin debate parlamentario. Gordon Brown comienza a parecer más autocrático que Tony Blair.
Oh, podemos continuar firmando nuestras peticiones y escribiendo nuestras cartas a los diputados y hacer llamadas serias al sentido común, pero sabemos que tirarán por la borda hasta que sea demasiado tarde prevenir un cambio climático imparable. Solo aquellos que no hayan comprendido las implicaciones, podrían argumentar que la necesidad de evitar interrumpir unos pocos vuelos veraniegos pesa más que la necesidad de revertir el crecimiento de la aviación.
Uniéndote al campamento climático en Heathrow la semana que viene, estarás fijando una postura no sólo contra el cambio climático, sino también contra el intento de BAA de detener a la población de moverse por un mundo mejor. Lo que comenzó como una protesta por el medio ambiente se ha convertido en una protesta por la democracia. Yo estaré allí ¿Y tú?

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