viernes, octubre 20, 2006

Carta de Marta Nebot sobre la última estupidez de Aznar

Sin banderillas, por favor

"Después de doce años trabajando en los medios de comunicación me habían levantado en volandas, agarrado del micro y golpeado con cámaras, pero es la primera vez que alguien me inserta un objeto. Hay gente con sentido del humor y gente que carece de sentido. Estos últimos no son capaces ni de sonreír cuando se les contraría -por eso les resulta tan difícil el diálogo- y la mala baba se refleja en su rostro y además controla sus actos.
Chulería, machismo, prepotencia, humor negro, demasiado Benny Hill... No sé cuál de estas expresiones marcó su conducta. Lo que sí que sé es que no es propia de alguien responsable durante años de llevar el timón de ningún país y menos de uno como el nuestro, con cifras escalofriantes de maltrato y necesidad de políticas de paridad.
¿Exagero? Quizás. Pero la pregunta que me hizo recapacitar fue: ¿Y si hubieras sido tío? ¿Te lo hubiera metido en la bragueta? No. Ahora que... No pienso ir al terapeuta. Lo tengo superado y lo que agradezco enormemente es que lo que tuviera en la mano en ese momento fuera un boli y no un habano.
También doy gracias de que la mayoría de los políticos españoles son capaces de contestar a preguntas hechas con picardía y a veces con ciertas dosis de leche agria. Todos tenemos de eso, sólo que no dejamos que conduzca nuestra mano y menos delante de una cámara."
Estando muy de acuerdo con lo que dice Marta, no entiendo porque no le dijo que se metiera el bolígrafo por donde todos sabemos. ¿Por que se le tiene miedo a Aznar? Hubiera quedado fenomenal que Marta le hubiera dicho todo lo que escribe en su artículo en la cara.

1 Comments:

Blogger wombat said...

A Aznar no se le teme en absoluto. Detrás de aznar, un pelele, está la peor derecha española.
A esa quizá sí haya que temerla.
La reacción del por suerte Ex-presidente del gobierno es de lo más primaria y primitiva, ante el hecho de no poder articular palabra para responder a una pregunta molesta. En un momento de tensión ante la cámara, su respuesta más inmediata es la gestual; y en este caso, el meterle un boli en el escote a la periodista es un gesto que esconde, modera, constriñe, limita o contiene una verdadera reacción violenta, un gesto de violencia - por otra parte sexista y machista- disminuido y retraído ante una cámara. Pero que no por ello deja de sre primitvo, sumamente violento en su lectura, y nada inocente, si tenemos en cuenta la mentalidad del susodicho espcimen.

1:21 p. m.  

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