martes, septiembre 19, 2006

Teoría de la conspiración

Julio Llamazares
Los que desde hace ya tres años esperamos que el secretario general del Partido Popular, Ángel Acebes, nos pida perdón por llamarnos miserables por el pecado de haber pensado, contra sus intereses, que los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid eran obra de grupos islamistas (pensamiento que yo tuve, sin ser un superdotado ni disponer de la información de que disponía el entonces ministro del Interior, a las dos o tres horas de producirse los atentados), al final vamos a tener que acabar pidiéndole perdón a él. Tal es su tenacidad y su capacidad para mantenerse en la posición que adoptó aquel día, ignorando todas las evidencias.

La tenacidad del máximo responsable de la seguridad de los españoles aquella aciaga mañana no es nada comparada, sin embargo, con la desfachatez de sus compañeros (y con la suya propia) al intentar hacer responsable de lo ocurrido al Gobierno que les sucedió, por la vía de la teoría conspirativa; una teoría surgida de quién sabe qué oscuras mentes calenturientas o interesadas, pero que, a fuerza de repetirla, ha comenzado a surtir efectos. Conozco a más de uno, no sospechoso precisamente de sintonía con quienes la mantienen, que ya comienzan a pensar que "algo habrá cuando lo dicen". Es lo que aquel herrero de Mazariegos del que la leyenda cuenta que, de tanto machacar, acabó olvidando el oficio.
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2 Comments:

Blogger Øttinger said...

Pues no veo yo a Acebes disculpándose.

12:09 p. m.  
Blogger terribilisestlocusiste said...

Es la vieja lacra del "rumor" como elemento de comunicación. El PP utiliza este juego, porque hoy en día a través de los medios y su diversificación es relativamente fácil asentar la duda, el rumor, la mentira argumentada, absolutamente infundada, pero ya latente, y casi vox populi, a partir de la cual, ya pueden jugar con el lenguaje, y pedir re-explicaciones y re-demostraciones de lo que fue evidente.

1:11 p. m.  

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