lunes, agosto 14, 2006

La Razón corregida

Carta de Manuel Rivas al director de La Razón
En su edición del sábado, LA RAZÓN publicaba en primera plana, y a toda página, el titular «Miembros de “Nunca Máis” implican al PP en los incendios» y, a continuación, como subtítulo: «El escritor Manuel Rivas acusa “a la gente que ha vivido con rencor el cambio político”». En unas declaraciones, parcialmente reproducidas, y a preguntas de una agencia de prensa, no impliqué ni aludí ni cité a ningún partido político, ni establecí ninguna vinculación entre los actuales siniestros y ninguna organización partidaria.
Únicamente dije que en la compleja casuística de los incendios, y dadas las dimensiones y formas que presentan los de esta primera decena del mes de agosto (con una apariencia planificada, de violencia catastral, semejante a una «estrategia bélica» contra el territorio y que busca también intimidar a la población), uno de los factores novedosos podría ser la de algunas personas o grupos de intereses que, por diversos motivos, reaccionaran con rencor ante el cambio político ocurrido en Galicia. Especifiqué, y ahora lo reitero, que no hablaba de ninguna organización partidaria. Es más, debo destacar el trabajo de todos los alcaldes, de diferente color político, incluidos por supuesto los del Partido Popular, en la lucha contra el fuego estos días, y considero que es imprescindible consensuar entre todos en Galicia los planes de prevención y una nueva política forestal basada en la rentabilidad social y económica del monte y la seguridad medioambiental.
Durante años, como periodista, he escrito numerosos reportajes sobre los incendios forestales en Galicia. Ya en 1989, en el libro «Galicia, el bonsai atlántico», intenté profundizar en las causas de este grave problema que, con mayor o menor intensidad, se reproduce todos los veranos. No soy un experto, pero me he esforzado al menos en plantear preguntas y tengo claro que no hay respuestas simples. Soy muy consciente de la pluri-causalidad de esta plaga y de las dificultades objetivas para hacerle frente. En esta ocasión, y dada la dimensión de la tragedia (una verdadera emergencia que no parece obra simplemente de unos cuantos locos, tontos y alcohólicos), he querido llamar la atención sobre posibles nuevas formas y motivaciones en la criminalidad incendiaria y en la delincuencia ecológica. Por lo demás, soy un ciudadano que creo en el Estado de Derecho y confío en el trabajo de los investigadores y sus resultados finales. Permítame, por último, aclarar (en relación al comentario de la página 6), que ni estoy patrocinado ni pertenezco a ningún grupo político. El librepensamiento es la única afiliación que tengo.